Las lecciones médicas del brote de listeriosis

El brote de listeriosis que golpeó Andalucía en agosto será estudiado durante años. Con tres fallecidos y siete abortos hasta la fecha, es el más letal nunca registrado en España. Además, en palabras de Jesús Rodríguez Baño, presidente de la Sociedad Europea de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas (ESCMID), su desarrollo “ha sido muy rápido, casi explosivo” en comparación […]

El brote de listeriosis que golpeó Andalucía en agosto será estudiado durante años. Con tres fallecidos y siete abortos hasta la fecha, es el más letal nunca registrado en España. Además, en palabras de Jesús Rodríguez Baño, presidente de la Sociedad Europea de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas (ESCMID), su desarrollo “ha sido muy rápido, casi explosivo” en comparación con anteriores episodios similares, en los que los nuevos casos surgían en forma de goteo más que como la catarata de diagnósticos (hasta 30 al día) registrada en la tercera semana de agosto.

Los expertos atribuyen este hecho a los altos niveles de contaminación de la carne ‘La Mechá’ y a la distribución local del producto, que propició una avalancha de  pacientes en unos pocos servicios de urgencias. Esto, a su vez, obligó a adoptar medidas excepcionales que en algunos puntos han ido más allá de las recomendaciones internacionales.

La incógnita es saber si estos cambios darán a la medicina lecciones útiles para futuros brotes, algo de lo que se muestran convencidos los responsables de la asistencia prestada a los afectados. Otros expertos y el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, en cambio, se muestran cautelosos.

“Hemos sido más agresivos con los antibióticos. Los hemos dado antes y a más pacientes. Lo estamos investigando con más detalle, pero creo que con estas medidas, que fueron acordadas por 10 sociedades científicas, hemos logrado reducir el número de complicaciones graves y, con ello, la mortalidad”, defiende José Miguel Cisneros Herreros, el portavoz designado por la Junta de Andalucía para informar del brote y jefe de servicio en el Hospital ‘Virgen del Rocío’ de Sevilla.

La infección por Listeria monocytogenes suele cursar de forma asintomática o con un cuadro gastrointestinal leve en personas sin factores de riesgo (mayores, diabetes, cáncer, etc.).

Cuando la bacteria llega a la sangre se produce listeriosis invasiva, en la que se dispara el riesgo de complicaciones como meningitis y sepsis en los grupos vulnerables. Hasta el pasado 4 de octubre, las pruebas de laboratorio habían confirmado 221 casos de listeriosis invasiva: 216 personas en Andalucía y cinco en el resto de España.

Cisneros Herreros y Rodríguez Baño –jefe de servicio en el Hospital Virgen de la Macarena, de Sevilla–participaron en el grupo técnico que ha piloteado la respuesta asistencial al brote.

Formado por microbiólogos, infectólogos, preventivistas y médicos de primaria –a los que se han sumado otros ginecólogos y alergólogos, cuando ha sido necesario–, este grupo fue el responsable de adaptar los protocolos vigentes a las novedades que iban sucediéndose.

“Un ejemplo ha sido el inicio de los tratamientos en los pacientes de riesgo con sintomatología moderada”, detalló Cisneros Herreros. “Lo habitual es esperar a la
confirmación de la presencia de Listeria en sangre con cultivos. Pero en un contexto de brote, con el foco localizado y decenas de casos al día, optamos por adelantarlo de forma empírica”, añade. El tratamiento en estos casos es antibiótico (ampicilina) por vía intravenosa, lo que requiere la hospitalización del enfermo.

Otra novedad ha sido la administración oral de amoxicilina, cada ocho horas durante una semana, a pacientes con síntomas moderados pero sin factores de riesgo asociados, un perfil a priori considerado seguro.

La atención a las mujeres embarazadas ha sido clave. Listeria es muy peligrosa para el feto –causa su muerte en cerca de uno de cada cinco casos–, incluso si la madre sufre una infección leve o inapreciable. “Cuando vimos abortos en mujeres asintomáticas, se encendieron todas las alarmas”, admitió Rodríguez Baño. El grupo de trabajo optó por emprender un trabajo ingente: contactar con las casi 39.000 embarazadas que viven en Andalucía y valorar si el balance riesgo-beneficio recomendaba administrar antibióticos.

“Había que hablar con cada madre, saber si había consumido productos sospechosos, y entonces decidir medicar o no. Aunque solemos considerar estos antibióticos seguros, toda medicación es un riesgo en la gestación”, añadió. Un total de 2.379 mujeres optaron por tomar antibiótico.

Valorar si estas medidas han logrado reducir la mortalidad requiere ahora “una investigación que será larga”, admitió Cisneros. “Hay que revisar la virulencia de la cepa, el perfil clínico de cada paciente, sin olvidar que estamos en el periodo de incubación y aún puede surgir algún caso grave. Pero los datos dicen que hemos tenido una mortalidad inferior a 2%, cuando en brotes equiparables en países como Estados Unidos ha sido de 20%”, añadió.

Para el Ministerio de Sanidad, sin embargo, “uno de los principales, si no el principal, factor que puede explicar la baja mortalidad es la inclusión como casos de listeriosis de pacientes con enfermedad leve”. El ministerio destaca que “solo 12%” de los casos de listeriosis invasiva “ha presentado una clínica grave –meningoencefalistis o sepsis–, que son los casos tenidos en cuenta cuando se habla de una mortalidad de 20%”.

El Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC) mantiene una posición parecida. “La mortalidad parece ser similar a la registrada en episodios similares a nivel europeo”, sostuvo Johanna Takkinen, jefa del programa de zoonosis y enfermedades vinculadas a alimentos y agua.

Pere Godoy García, presidente de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), consideró que “este brote ha sido masivo y ha afectado a un gran número de personas sin factores de riesgo, lo que explicaría esa aparente baja mortalidad”. Pese a ello, según Godoy García, “la buena respuesta asistencial ofrecida pone en valor al conjunto del sistema sanitario”.

Britta Lassmann, directora de programas de la Sociedad Internacional de Enfermedades Infecciosas (ISID), consideró que “aún está por determinar si el rápido inicio del tratamiento antibiótico ha sido el factor determinante de la baja mortalidad observada”, aunque no tiene dudas de “la importancia de hacerlo en las personas con factores de riesgo o con complicaciones; no hacerlo está asociado a peores pronósticos”.

Para Cisneros Herreros, algunas de estas posiciones “no tienen en cuenta que el inicio rápido de los tratamientos ha reducido precisamente el desarrollo de complicaciones graves”. Pese a ello, admitió, “es necesario completar la investigación para ver si los cambios de tratamiento introducidos son útiles para futuros brotes”.

Fuente: El País