OIE – Conferencia Mundial sobre Resistencia a los Antimicrobianos

1 marzo, 2019

Urge hacer frente a la amenaza contra la salud humana, animal y ambiental planteada por la resistencia a los agentes antimicrobianos (RAM). En la actualidad, los gobiernos, el sector privado, las instituciones académicas, las organizaciones representativas de la sociedad civil y un número creciente de consumidores reconocen ampliamente los importantes retos científicos, económicos y sociales […]

Urge hacer frente a la amenaza contra la salud humana, animal y ambiental planteada por la resistencia a los agentes antimicrobianos (RAM). En la actualidad, los gobiernos, el sector privado, las instituciones académicas, las organizaciones representativas de la sociedad civil y un número creciente de consumidores reconocen ampliamente los importantes retos científicos, económicos y sociales de la RAM. La sólida cooperación multisectorial a nivel intergubernamental ha contribuido decisivamente a aumentar la concienciación y a emprender acciones coordinadas.

La Alianza Tripartita, formada por la OIE, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), colabora desde hace varios años para el establecimiento de normas internacionales armonizadas, alentando las iniciativas de fomento de capacidades y el seguimiento y evaluación en apoyo de un uso responsable y prudente de los agentes antimicrobianos. En 2015, los miembros de las tres organizaciones adhirieron al Plan de Acción Mundial sobre la Resistencia a los Antimicrobianos (RAM), subrayando las responsabilidades de las partes interesadas en cada sector con el fin de combatir este problema mundial mediante el enfoque “Una Sola Salud”. La Alianza Tripartita también promueve este enfoque a través de las actividades del Grupo de Coordinación Interinstitucional sobre la Resistencia a los Antimicrobianos, establecido por las Naciones Unidas en 2016.

Los agentes antimicrobianos son herramientas esenciales para proteger la salud y bienestar de los animales. También contribuyen a satisfacer una demanda mundial creciente de alimentos de origen animal seguros y producidos respetando el bienestar de los animales. Para garantizar la sostenibilidad de la producción pecuaria, se debe preservar la eficacia de los agentes antimicrobianos usándolos con responsabilidad y prudencia. La OIE, en su calidad de líder mundial de la salud y bienestar animal, participa en la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos a través del establecimiento de normas y el fomento de capacidades de los Servicios veterinarios, productores ganaderos y otros actores del sector de producción animal. Estas actividades se esbozan en líneas generales en los cuatro objetivos de la Estrategia de la OIE sobre la resistencia a los antimicrobianos y su uso prudente, y reflejan los principios del Plan de Acción Mundial sobre la RAM. Los objetivos son: 1) Mejorar la concienciación y la comprensión; 2) Reforzar los conocimientos a través de la vigilancia y la investigación; 3) Apoyar la buena gobernanza y el refuerzo de competencias; 4) Promover la aplicación de normas internacionales.

Al término de la primera Conferencia Mundial de la OIE sobre el Uso Responsable y Prudente de los Agentes Antimicrobianos en los Animales (13-15 de marzo de 2013), se formularon recomendaciones que condujeron directamente a un fomento continuo de capacidades en los Países Miembros mediante el Proceso PVS de la OIE, una intensificación de la colaboración con la OMS y la FAO a través de la alianza tripartita y la creación de la primera base de datos mundial sobre el uso de agentes antimicrobianos en animales.

Desde entonces, las actividades de seguimiento de la OIE han puesto de manifiesto los progresos impresionantes de sus Países Miembros en la lucha contra la RAM en animales. En 2012, un cuestionario de la OIE mostró que el 27% de los 152 Países Miembros que respondieron tenían establecido un sistema oficial para recoger datos cuantitativos sobre los agentes antimicrobianos usados en animales. Para la segunda fase de recopilación de información por la OIE, concluida en mayo de 2016, el 73% (107 de los 146 países que respondieron) pudo suministrar datos cuantitativos respecto a los antimicrobianos que se utilizan en animales.

Los resultados del Tema técnico 1 de la 85.ª Sesión General de la OIE en 2017, “Acción mundial para reducir la amenaza de la resistencia a los agentes antimicrobianos: progresos realizados y opciones de actividades futuras en el marco de la iniciativa ‘Una sola salud’” también puso de manifiesto los avances en los Países Miembros. El porcentaje de los Países Miembros donde hay pocas actividades de concienciación sobre la RAM cayó del 46% (antes de 2015) al 22% (después de 2015). La proporción de Países Miembros que no recogen datos sobre el uso de antimicrobianos en animales cayó del 31% al 19% después de 2015. En el mismo periodo, la proporción de Países Miembros que no cuentan con un sistema o un plan nacional de vigilancia de la RAM cayó del 44% al 25%. Solo el 7% de los países que respondieron indicaron que no habían establecido ninguna política o legislación en relación con la calidad, eficacia y seguridad de los productos medicinales, y se constató un incremento en la aplicación de las normas internacionales y directrices de la OIE relativas a los antimicrobianos en todas las regiones de la OIE.

Estas mejoras notables demuestran el impacto significativo que puede alcanzar un enfoque intergubernamental armonizado para enfrentar este problema mundial, a la vez que saca a relucir las áreas que será necesario mejorar en el futuro. El trabajo actual de lucha contra la resistencia a los antimicrobianos está enfocado principalmente en los antibióticos, aunque los datos muestran que la resistencia a los antiparasitarios suscita una preocupación creciente para la salud, el bienestar y la productividad animal. Las declaraciones de los países respecto a la vigilancia y seguimiento y la evaluación por la OIE y sus socios de la Alianza Tripartita han puesto en evidencia igualmente el problema de los antimicrobianos veterinarios falsificados y de baja calidad, que se sustraen a la reglamentación y vigilancia gubernamentales destinadas a reducir la resistencia a los antimicrobianos, y cuya composición desconocida plantea un riesgo para salud animal y humana.

A fin de garantizar una respuesta a la resistencia a los antimicrobianos exitosa, coherente y sostenida, es preciso aplicar las normas internacionales a todo nivel y en todos los ámbitos relacionados con la salud y producción animal. Dado que los Países Miembros trabajan en la aplicación de las normas de la OIE a escala nacional, resulta esencial el compromiso de todas las partes interesadas como, por ejemplo, la industria farmacéutica veterinaria, los distribuidores mayoristas y minoristas de antimicrobianos veterinarios, los fabricantes de alimentos para animales, los veterinarios y productores pecuarios en el terreno. Lograr un consenso y la colaboración entre las diversas partes interesadas es la siguiente etapa en el desarrollo de las capacidades nacionales.

Para alcanzar resultados mensurables a escala mundial, regional y nacional, la OIE y los Países Miembros deben obtener un compromiso firme de los diferentes componentes del sector zoosanitario, establecer una comunicación continua entre ellos y asegurar su formación. En el sector zoosanitario nacional, una Autoridad veterinaria fuerte debe garantizar una comprensión íntegra y una colaboración eficaz de los Servicios veterinarios, asegurándose de que los veterinarios, los productores pecuarios, los fabricantes de piensos y la industria farmacéutica participen en el Plan Nacional de Acción y asuman su compromiso, que cada uno comprenda su función y que reciba el apoyo para desarrollar las competencias necesarias a fin de alcanzar la meta común de reducir el desarrollo y propagación de la resistencia a los antimicrobianos. Los Servicios veterinarios deben sentar y respaldar la colaboración dentro del marco de Una Sola Salud en sus países respectivos.

Además, una mejor integración de las actividades de vigilancia y seguimiento de las tres organizaciones de la Alianza Tripartita a nivel intergubernamental contribuiría a una mayor comprensión de cómo se usan los antimicrobianos y cómo circula la resistencia en los seres humanos y entre humanos, animales y plantas, a través de los alimentos, el agua y el medio ambiente. Dicha comprensión es indispensable para recabar información sobre las áreas donde se requerirán estrategias de intervención en el futuro y medir su impacto.