GOTA EN AVES / INSUFICIENCIA RENAL

16 abril, 2019

La gota aviar es una consecuencia del daño renal que puede ocurrir a partir de una serie de causas potenciales que conducen a la acumulación de ácido úrico/uratos en los túmulos renales y en las capas serosas del corazón, el hígado, el mesenterio, los sacos aéreos o el peritoneo. Debido a su compleja etiología, la gota aviar […]

La gota aviar es una consecuencia del daño renal que puede ocurrir a partir de una serie de causas potenciales que conducen a la acumulación de ácido úrico/uratos en los túmulos renales y en las capas serosas del corazón, el hígado, el mesenterio, los sacos aéreos o el peritoneo.

Debido a su compleja etiología, la gota aviar es difícil de diagnosticar; sin embargo, los signos más comunes son deshidratación, crestas pálidas, depresión e hinchazón y enrojecimiento de las patas que afectan el movimiento de las aves. En ponedoras, donde se observa principalmente, la gota aviar puede conducir a mortalidades de hasta 50 %, afectando fundamentalmente a gallinas de 19 a 35 semanas de edad.

Las causas de este trastorno son diversas (véase cuadro a la derecha), desde aspectos relacionados con el manejo o la nutrición, hasta patógenos o la presencia de micotoxinas en el alimento. En cuanto a la nutrición, debe prestarse especial atención al equilibrio calcio/fósforo, al sodio y a la vitamina D3.

En general, cualquier condición que favorezca un incremento del ácido úrico en sangre favorece la precipitación en el tejido y, como consecuencia, el desarrollo de la gota. El exceso de calcio en la dieta con bajos niveles de fósforo disponible, conduce a la precipitación de cristales de urato de sodio y pirofosfato de calcio (pseudogota). En aves más jóvenes, la gota atribuida a la intoxicación por sodio puede observarse a niveles de sodio por encima de 0.4 % en el agua y 0.8 % en el alimento.

De modo similar, los niveles altos de vitamina D3 pueden aumentar la absorción de calcio en el intestino, favoreciendo la formación y deposición de cristales de urato. También en relación con la nutrición está el nivel de proteína en el alimento balanceado, el cual por encima de 30 % causa producción de ácido úrico que conduce a cargas excretoras en los riñones. Al mismo tiempo, los sulfatos disminuyen la resorción de calcio causando un exceso de excreción de calcio a través de la orina. Esto favorece la gota, así como cualquier otro factor que contribuya a la alcalinidad de la orina. La privación de agua cae en esta categoría, ya que conduce a mayores concentraciones de ácido único y otros minerales en la sangre, y luego en los riñones y la orina.

Los virus como el de la bursitis infecciosa (VBI) o el de la bronquitis infecciosa pueden aumentar las mortalidades en presencia de daño renal preexistente.

En cuanto a la contaminación del alimento con micotoxinas, las aflatoxinas nefrotóxicas (Afla), la ocratoxina A (OTA) y la citrinina son las de mayor preocupación. La alteración de la función renal que resulta de la acción de estas micotoxinas reduce la excreción de ácido úrico y conduce a la acumulación de ácido úrico en el cuerpo.

Fuente: http://www.produccion-animal.com.ar