Los humanos transmitimos la resistencia a los antibióticos a los animales

20 septiembre, 2019

Un estudio reciente llamó la atención sobre la zoonosis inversa o los agentes patógenos que se mueven de las poblaciones humanas a los animales. Es habitual que muchas personas enfermen a causa de enfermedades de origen animal –las enfermedades zoonóticas–, que se transmiten a través de los alimentos, el agua o el contacto directo con los animales. Incluyen […]

Un estudio reciente llamó la atención sobre la zoonosis inversa o los agentes patógenos que se mueven de las poblaciones humanas a los animales.

Es habitual que muchas personas enfermen a causa de enfermedades de origen animal –las enfermedades zoonóticas–, que se transmiten a través de los alimentos, el agua o el contacto directo con los animales. Incluyen las infecciones causadas por Salmonella, Escherichia coli o Bartonella henselae, por nombrar algunas.

Si bien los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades de Estados Unidos y otras agencias de salud vigilan las enfermedades transmitidas de animales a humanos, existe una escasez de conocimiento sobre la zoonosis inversa.

Según el estudio, los humanos han adquirido genes resistentes a los antibióticos muy probablemente a través del uso excesivo de antibióticos recetados. El estudio detectó casos reales de transmisión de estos genes de resistencia a los antibióticos que pasaron de humanos a ganado, animales de compañía y silvestres. Se especula que el material genético se transmitió a través del manejo de animales o a través de aguas residuales.

En el estudio, se analizó un conjunto global de 901 secuencias del genoma de la bacteria Streptococcus agalactiae de nueve especies diferentes: humanos, vacas, perros, peces, ranas, focas, delfines, cabras y camellos, para comprender mejor el proceso de transmisión. S. agalactiae puede causar enfermedades potencialmente mortales como meningitis, neumonía y sepsis en recién nacidos. Además, la bacteria es una causa principal de mastitis bovina, una enfermedad inflamatoria que limita la producción de leche en las vacas lecheras.

Una de las cosas que hace que la bacteria sea tan interesante es su amplia gama de huéspedes: no solo infecta a humanos y vacas, infecta a toda una gama de mamíferos terrestres y acuáticos, reptiles, anfibios y peces. Tiene un rango taxonómico bastante amplio para una bacteria.

Como parte del análisis, se agruparon los genes en categorías centrales y prescindibles. Los genes centrales son compartidos por todos los genomas, mientras que los genes prescindibles solo aparecen en los genomas de algunas especies. Juntos, los genes centrales y prescindibles forman el pangenoma (el conjunto completo de genes de todas las cepas de una especie).

Al clasificar los genes como centrales o prescindibles, se descubrió que solo alrededor de 10% del pangenoma era central, mientras que 90% era prescindible.

Significativamente, el estudio mostró cómo la alta plasticidad del genoma bacteriano puede producir un pangenoma expansivo pero altamente dividido, que a su vez facilita una mayor expansión del pangenoma. La plasticidad permite que las bacterias adapten su ADN rápidamente para que puedan sobrevivir a los cambios en su entorno. A medida que se expande el pangenoma, la adaptación continua a un paisaje diverso de nichos que produce múltiples poblaciones bioquímicamente diversas y divergentes.

Esta expansión de la población puede causar efectos indirectos sesgados direccionalmente, lo que demuestra cómo los genes seleccionados en un nicho o huésped pueden transmitirse a otro.

Existen genes que se adaptan a una población en particular que ahora se transfiere a otra población. Un gen particular para la resistencia a los antibióticos que se seleccionó en las poblaciones humanas ahora se transmite a las poblaciones animales.

En el futuro, se espera aplicar los métodos genómicos utilizados en este estudio a la investigación de las bacterias estreptocócicas que se encuentran en la boca humana.
Específicamente, el papel de ciertos genes en las caries de los niños.

Fuente: Molecular Biology and Evolution