Siete consecuencias impensadas del brote de infecciones por el 2019-nCoV

A principios de 2020, las autoridades sanitarias detectaron un nuevo tipo de coronavirus en la ciudad china de Wuhan, que se extendió rápidamente. Las cifras de casos y muertes son las que podrían esperarse de una epidemia, pero los números no reflejan fielmente algunos de los efectos secundarios, tanto positivos como negativos, que el coronavirus ha dejado y que ni siquiera se podrían […]

A principios de 2020, las autoridades sanitarias detectaron un nuevo tipo de coronavirus en la ciudad china de Wuhan, que se extendió rápidamente. Las cifras de
casos y muertes son las que podrían esperarse de una epidemia, pero los números no reflejan fielmente algunos de los efectos secundarios, tanto positivos como negativos, que el coronavirus ha dejado y que ni siquiera se podrían haber imaginado hace tan solo unas semanas.

1. Es posible construir un hospital totalmente operativo en diez días
Es conocida la capacidad de construcción de los chinos. En 2015 fueron capaces de construir un enorme puente en tan solo 48 horas… no solo eso, en realidad en esos dos días desmontaron primero la construcción anterior y levantaron en su lugar el puente nuevo.

Utilizaron 1.300 toneladas de materiales y los informativos chinos, orgullosos del logro, informaron que en realidad tan solo fueron necesarias 43 horas…

La epidemia de coronavirus ha vuelto a poner en marcha la poderosa maquinaria de construcción asiática y en este caso, han conseguido construir un hospital con capacidad para 1.000 pacientes, en solo diez días. La construcción se inició el 24 de enero, y las instalaciones recibieron a sus primeros pacientes el 3 de febrero.

2. Se pueden poner en cuarentena ciudades completas
Acordonar la “zona cero” no es inusual en emergencias de salud pública, pero conseguir una cuarentena efectiva y completa en algunas de las ciudades más pobladas del mundo es algo que no se podría haber previsto hace tan solo unos meses. Accesos totalmente cerrados y docenas de millones de personas en cuarentena, algo que si se viese en una película de ciencia ficción ya sonaría alucinante.

3. La calidad del aire ha mejorado
Esta consecuencia no estaba en los planes de nadie, pero puede añadirse a la pequeña columna de ventajas que ha traído el coronavirus. Los datos obtenidos por satélite muestran una inesperada mejora en la calidad del aire en toda China, debida a la drástica reducción de actividad que la cuarentena ha causado en muchas de las grandes ciudades y núcleos de contaminación habitual.

Son frecuentes las noticias acerca de cómo la calidad del aire en el país asiático superaba los niveles de seguridad establecidos. Ahora, China puede recuperar la
respiración, al menos mientras esta caída en las actividades se mantenga. Esta es una de las ironías y paradojas más extrañas de esta epidemia: la contaminación causa, cada año, casi dos millones de víctimas mortales en todo el planeta; no sería justo hacer números, pero es más que probable que el coronavirus también haya salvado alguna que otra vida… Las imágenes satelitales hablan por sí solas.

4. Los fabricantes de barbijos han hecho el negocio del siglo
Los buenos negociantes siempre están atentos a las crisis porque, con buen ojo, brindan oportunidades muy rentables. En este caso los que han hecho su particular agosto han sido los avisados comerciantes que han vendido la espectacular cifra de 80 millones de barbijos ¡en tan solo dos días! Aunque estas máscaras no evitan contagios, sí pueden ser de ayuda en algunos casos. Sea como sea, a unos tres euros cada máscara, el negocio les ha caído del cielo.

5. El mayor experimento de teletrabajo del mundo
La cuarentena ha obligado a millones de trabajadores estableciendo, sin que nadie lo esperara, el mayor experimento laboral de los últimos años. Conforme los ciudadanos chinos se vayan incorporando a su actividad laboral tras las vacaciones del Año Nuevo Lunar, las empresas tendrán que reanudar sus operaciones y, con la cuarentena aún vigente, el teletrabajo se multiplicará como nadie hubiera esperado.

6. Incorporación de tecnología robótica para el reparto durante la cuarentena
Junto al aumento del trabajo en casa, la cuarentena de millones de ciudadanos en sus casas y el temor a un posible contagio, los robots “repartidores” han empezado a surgir como por arte de magia. En las redes se pueden encontrar numerosos ejemplos de repartidores automáticos para pasajeros de avión, huéspedes de hotel. Otro negocio poco tenido en cuenta.

7. Tensiones diplomáticas
China acarrea, durante muchas décadas, con una merecida fama de ser un país poco transparente y cerrado. Las autoridades chinas practican un hermetismo  impropio del siglo XXI y, en una epidemia que ya está afectando a todo el mundo, esta falta de confianza e información está quebrando sus, ya de por sí, endebles relaciones diplomáticas.

La Organización Mundial de la Salud y el resto de países involucrados en la lucha contra el coronavirus están encontrando demasiados problemas con las autoridades chinas.

Fuente: Yahoo noticias