Crisis del coronavirus: los productores de huevo y pollo reciben más pedidos

30 marzo, 2020

El mundo entero está sufriendo la crisis del coronavirus desde que el gobierno chino anunciara, en enero, 17 muertes a causa de una enfermedad pulmonar grave. Las cifras han aumentado mucho y prácticamente todos los países, ya registran casos de personas infectadas. Después de que la OMS (Organización Mundial de la Salud) anunciara la pandemia, hubo […]

El mundo entero está sufriendo la crisis del coronavirus desde que el gobierno chino anunciara, en enero, 17 muertes a causa de una enfermedad pulmonar grave.

Las cifras han aumentado mucho y prácticamente todos los países, ya registran casos de personas infectadas. Después de que la OMS (Organización Mundial de la Salud) anunciara la pandemia, hubo una caída de los mercados bursátiles de todo el mundo, con la pérdida de miles de millones de dólares. Cientos de ciudades todavía están en cuarentena y solo están disponibles los servicios esenciales. Sin embargo, y bajo estas circunstancias, la agroindustria se muestra sólida.

Ante la advertencia de que la población se quedara en casa, el sector agroindustrial ha querido garantizar su funcionamiento y mantener el suministro de alimentos. Con millones de animales en el campo, surgen muchas dudas sobre cómo continuar con la producción manteniendo los estándares de bienestar animal y cumpliendo todas las orientaciones que los organismos de salud ya han emitido para proteger la salud de los trabajadores dentro de las empresas.

En sentido opuesto al de la crisis del coronavirus y en medio de toda la vorágine de información y el miedo de la población, el sector agroindustrial está sobresaliendo y ha registrado, hasta el momento, un aumento en sus pedidos de hasta un 70%. Esto es lo que le pasó a Korin, la primera compañía latinoamericana en obtener el sello Certified Humane, durante la semana del 16 de marzo. La semana siguiente, el aumento de los pedidos se estabilizó un 30%. A pesar de seguir con el funcionamiento normal de sus actividades, la compañía está poniendo en práctica algunas medidas necesarias para prevenir la propagación del virus, como la división del personal en varios grupos de trabajo, la reducción de la jornada laboral, el teletrabajo y la rotación de los horarios.

“Con respecto a la producción avícola, continuamos con nuestra planificación de alojamiento de los animales y su sacrificio para garantizar el suministro de alimentos saludables”, confirma Marceno Braga, gerente de marketing. Además, la granja ha restringido la visita de terceros, ha vuelto a orientar a todos los trabajadores sobre las prácticas de higiene y prevención, ha distribuido alcohol desinfectante en gel entre todos los técnicos de campo, ha implementado procedimientos para la limpieza de autos, ha aumentado la frecuencia de limpieza de los ambientes, ha prescindido de la presencia de aquellos agricultores mayores de 60 años durante las visitas técnicas y está monitoreando la temperatura de los empleados antes de comenzar las actividades.

Pedidos por cuadruplicado

Agroavícola Filippsen, certificada para gallinas ponedoras y presente con sus productos en las grandes cadenas de supermercados del sur de Brasil, ha visto cuadruplicar el número de sus pedidos. El responsable de la marca, Raul Filippsen, asegura que los animales no han sufrido ningún impacto, ya que la cantidad de insumos de alimento almacenada es suficientemente grande para hacer frente a la cuarentena.

Aunque los animales se han mantenido bajo las condiciones que requieren las normas de bienestar, se han tomado algunas medidas inmediatas con respecto a los empleados. “A aquellos que tienen niños pequeños se les ha aconsejado quedarse en casa. Los que puedan venir a trabajar se beneficiarán de una bonificación del 50% del salario base”, dice. Se están adoptando también otras medidas, como poner alcohol desinfectante en gel a disposición de todos los conductores, a quienes se les ha indicado que no bajen de los camiones, y la esterilización diaria de los vehículos.

Además del uso de equipos de protección individual (EPI), se han puesto a disposición de los trabajadores de todas las áreas de la empresa chilena Avícola Coliumo – productora de la marca de huevos La Castellana, que lleva el sello – alcohol desinfectante en gel y otros esterilizantes. La gerente de producción de la granja, Antonia Reyes Mauret, nos cuenta que ha crecido la demanda de huevos y que, hasta ahora, han logrado atenderla sin ningún problema. “Sabemos que es nuestra misión producir alimentos seguros para la población. Todos estamos tomando medidas extremas de bioseguridad. Nuestra excelencia en el trato a las gallinas continúa siendo la misma”, afirma.

Según Antonia, se han creado diferentes turnos en algunos sectores para evitar aglomeraciones. “Tenemos que acostumbrarnos al hecho de que todos los días nos encontraremos con diferentes situaciones que pueden dificultar nuestra actividad, pero buscaremos siempre la mejor solución. A pesar de todo, se nota que se está creando un vínculo mayor entre todos los trabajadores y hay mucha solidaridad. Estamos orgullosos de nuestro equipo”, señala.

Presión de la sociedad

La mayoría de las empresas buscan la certificación para atender a sus clientes, ya sea el consumidor final o la industria alimentaria que utiliza algún ingrediente de origen animal. Sin embargo, existe la presión de la sociedad, de un consumidor más maduro que quiere cambios. El bienestar animal ya no es una novedad, sino algo que se exige, principalmente, en el sector del huevo.

Crisis del coronavírus: Luiz Demathe

Según Luiz Demathê, director de Korin y miembro del comité científico de HFAC (Humane Farm Animal Care), la demanda de huevos y pollos que provienen de una crianza con bienestar animal viene creciendo en los últimos cinco años. «La gente le da valor y confía en estos productos que llevan sellos de certificación, ya sea por su producción de forma compasiva u orgánica”, comenta. Demathê asegura que, cuando nos enfrentamos a un impacto como este causado por la crisis del coronavirus, la gente tiende a observar la relación que tiene la naturaleza con este tipo de producción y se dan cuenta de su importancia.

Demathê cree que el aumento repentino de la demanda de huevos y pollos en este momento se debe al temor a la escasez de productos, algo que también ha visto reflejado en otros sectores de producción. “Es ahora cuando la gente se preocupa más por los productos que se lleva a casa. El sello de bienestar animal agrega valor a este producto, crea confianza y termina captando al cliente”, concluye.

Fuente: certifiedhumanelatino.org