Tres países que fueron ejemplo de lucha contra la COVID-19 y ahora enfrentan una segunda ola de contagios

28 julio, 2020

Se ha visto en países en todas las regiones del mundo, en diversos grados. Una segunda ola de casos de COVID-19 ha afectado a naciones que fueron elogiadas al comienzo de la pandemia por su eficiencia en la implementación de las medidas de contención. Si bien estas normas fueron cruciales para salvar miles de vidas humanas, la segunda ola hace evidente la […]

Se ha visto en países en todas las regiones del mundo, en diversos grados. Una segunda ola de casos de COVID-19 ha afectado a naciones que fueron elogiadas al comienzo de la pandemia por su eficiencia en la implementación de las medidas de contención.

Si bien estas normas fueron cruciales para salvar miles de vidas humanas, la segunda ola hace evidente la dificultad para lidiar con el SARS-CoV-2.

Casi 40 países reportaron nuevos récords diarios de casos en la última semana. Y Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), advirtió que “no volveremos a la ‘vieja normalidad’. La pandemia ya ha cambiado la forma en que vivimos nuestras vidas”.

Las medidas sanitarias en Australia están siendo reimpuestas por el gran aumento de casos de COVID-19.

“Pedimos a todos que tomen como algo de vida o muerte el decidir a dónde van y con quiénes se reúnen, porque eso es lo que es”.

Australia

En Australia surgió un nuevo brote de COVID-19 en la ciudad de Melbourne, lo que llevó al gobierno a imponer una “cuarentena” parcial de seis semanas y hacer obligatorio el uso del barbijo en público.

El país es uno de los que había contenido rápidamente el virus al comienzo de la pandemia: en febrero cerró sus fronteras a China (el epicentro inicial del virus) y en marzo a los visitantes en general.

En mayo, funcionarios del gobierno dijeron que la curva de casos estaba aplanándose, y el primer ministro Scott John Morrison anunció planes de reapertura de la economía para julio, además de reducciones a las medidas de distanciamiento físico.

Sin embargo, la semana pasada, el país registró un récord de nuevos casos confirmados y lanzó alertas sobre los contagios en jóvenes, muchos de los cuales celebraron el fin de la cuarentena en bares y fiestas.

Japón

El país asiático también registró nuevos casos y lanzó alertas sobre más contagios entre la población más joven.

El país nunca implementó una cuarentena obligatoria (lo cual no está permitido por la ley), pero vio a sus ciudadanos cumplir cabalmente el estado de emergencia decretado por el primer ministro Shinzo Abe.

El decreto fue suspendido el 25 de mayo, cuando Abe declaró: “logramos terminar el brote en aproximadamente un mes y medio al estilo japonés”.

El primer ministro también dijo que el país reanudaría gradualmente sus actividades económicas y sociales y crearía una “nueva vida” en medio de la pandemia.

Las empresas, los museos y las escuelas reabrieron gradualmente e incluso el gobierno promocionó los viajes domésticos seguros, una medida que causó controversia. Sin embargo, el 23 de julio la capital, Tokio, registró un récord de 360 nuevos casos confirmados de COVID-19 en un solo día.

Al anunciar las cifras, la alcaldesa Yuriko Koike pidió a los residentes de Tokio que se quedaran en sus casas.

“Sin la colaboración de todos para contener el virus, los cálculos indican que los números pueden crecer exponencialmente”, advirtió.

“Esto significará frenar las actividades económicas y sociales y todos tenemos que cooperar para evitarlo”.

Israel

Con medidas de contención implementadas rápidamente al principio de la pandemia, Israel pudo mantener una muy baja tasa de mortalidad de la COVID-19.

Ahora, sin embargo, el país también teme una segunda ola de contagio, ya que los casos ascienden a casi 2.000 por día.

El aumento de casos ha generado reacciones políticas. El parlamento israelí aprobó una ley que otorga a la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu más poderes para actuar contra la pandemia.

El líder israelí puede promulgar restricciones tales como cuarentenas y un estado de emergencia sin la necesidad de la aprobación de un comité legislativo.

También permite que el gobierno actúe contra las manifestaciones, las cuales han crecido en el último mes en medio del aumento del desempleo por la pandemia.

Los críticos señalaron que Netanyahu estaba “castrando al parlamento” y “apropiándose de una autoridad ilimitada con el objetivo de destruir las manifestaciones antigubernamentales”.

¿Y qué pasa en Europa?

El 24 de julio, la OMS expresó su preocupación por el resurgimiento de la COVID-19 en Europa, que representa 20% de los más de 15 millones de casos confirmados en el mundo.

Según el brazo europeo de la OMS, el número de casos en el continente ha aumentado en las últimas dos semanas, lo que generó un debate sobre la reimposición de medidas de contención más estrictas.

”El reciente resurgimiento de la COVID-19 en algunos países, después del relajamiento de las medidas de distanciamiento físico, ciertamente causa preocupación”, dijo un representante de la OMS.

República Checa, uno de los primeros países europeos en implementar estrictas reglas de uso de barbijos y cuarentena, celebró el fin de las restricciones con una gran cena colectiva en Praha el 30 de junio.

Luego el gobierno exigió nuevamente el uso de barbijos y un límite a las reuniones masivas, pues aparecieron nuevos brotes de COVID-19.

Un club nocturno es señalado como origen de uno de los brotes: se han identificado al menos 98 casos entre las personas que estuvieron ahí, incluidos futbolistas locales.

También existe el temor de nuevas olas en países que ya han sido golpeados por la primera ola de la pandemia, como España y Francia.

Las autoridades españolas advierten sobre el aumento de casos en regiones como Catalunya y Aragón, donde se han implementado nuevas medidas restrictivas.

En los alrededores de Barcelona, a los residentes se les ha pedido que dejen sus hogares solo por razones esenciales.

En Francia, el barbijo sigue siendo de uso obligatorio en el transporte público y en interiores, pero se teme que las vacaciones de verano lleven a un mayor avance de la COVID-19.

Fuente: BBC