Colombia – Producir con expectativa incierta (FENAVI)

1 septiembre, 2020

Cuando tenemos la certeza o al menos, contamos con un margen de error pequeño sobre cuál será la demanda en nuestro mercado, nos atrevemos a tomar decisiones que nos permitan atender los requerimientos de los clientes. Si las proyecciones de producción fueron correctas, el termómetro de los precios marcará un resultado positivo y si no, lo inverso. En […]

Cuando tenemos la certeza o al menos, contamos con un margen de error pequeño sobre cuál será la demanda en nuestro mercado, nos atrevemos a tomar decisiones que nos permitan atender los requerimientos de los clientes. Si las proyecciones de producción fueron correctas, el termómetro de los precios marcará un resultado positivo y si no, lo inverso.

Incertidumbre, primer componente del riesgo en contratación de seguros

En la actualidad, cuando existe un taller universal, nos encontramos con modelos de trabajo que operan con inventarios cero, es decir, bajo pedido y no estamos hablamos de aviones, ni de buques.

Claro, en el negocio avícola no existe esa figura, pero tampoco se pueden acumular inventarios en exceso, pues se ofrece un producto fresco que exige una rotación adecuada. El ejemplo más claro lo encontramos en la producción de aves de un día, que no se pueden almacenar, pero sí los huevos fértiles, aunque por corto tiempo.

Siempre se está en una carrera contrarreloj, por lo que el conocimiento del mercado exige disponer de la información necesaria para reducir al máximo posible los errores de cálculo en la producción. Y ahí suma la experiencia acumulada sobre el conocimiento del cliente, de sentirle la temperatura comercial.

Pero esto ha cambiado con el covid-19, que nos desconfiguró la información comercial e hizo que se perdiera el rastro del mercado, de su tendencia, de sus puntos altos, medios y bajos. Si de antemano conozco que mi pedido es de 100% respecto al registro histórico del año pasado, pues, todo bajo control. Pero si los márgenes de variación son muy elevados, cómo programar mi producción, cómo programar el despacho del producto, cómo programar los turnos de operación, cómo programar la atención al cliente, etc., etc.

Aquí no se trata de reinventarnos: solo de adaptarnos a las circunstancias en un mercado complejo y difuso. Tal parece que se requiere levantar una nueva base de datos del cliente y conocer más su dinámica intrínseca de operación.

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Si bien podremos conocer la capacidad instalada del cliente en exhibidores de pollo (o incluso, de huevo), hasta él mismo ha perdido conocimiento de la operación del negocio en su punto de venta. Esperamos que esto cambie pronto, pero mientras eso ocurre, lo ideal sería trazar una nueva ruta que nos permita conocer al cliente, adaptando la estructura productiva, intentando que sea más flexible, buscando conocer cuándo los cambios de la demanda (cliente) son propiciados por acciones de la competencia y cuándo por el Covid.

Fuente: FENAVIQUÍN