Veterinario de Pfizer, puso a disposición de la humanidad, vacuna contra COVID-19

13 noviembre, 2020

Por increíble que parezca, un veterinario ha irrumpido en la escena mundial por ser el CEO de Pfizer, la compañía que iluminó al mundo con la esperanza de más de 8 mil millones de seres humanos que enfrentan al Coronavirus SARS-CoV-2. El lunes 9 de noviembre la compañía farmacéutica dio a conocer los resultados provisionales […]

Por increíble que parezca, un veterinario ha irrumpido en la escena mundial por ser el CEO de Pfizer, la compañía que iluminó al mundo con la esperanza de más de 8 mil millones de seres humanos que enfrentan al Coronavirus SARS-CoV-2.

El lunes 9 de noviembre la compañía farmacéutica dio a conocer los resultados provisionales de los estudios de eficacia de la vacuna que está desarrollando para hacer frente al Coronavirus, asegurando que todo parece indicar que su efectividad está por encima del 90%.

La euforia se desató después de que Albert Bourla, veterinario de origen griego y CEO de la compañía, explicara en una carta el éxito de los primeros ensayos.

De esta manera, un veterinario se erige como el máximo responsable de la compañía que ha dado una noticia alentadora desde que comenzó la pandemia que flagela a la humanidad, pues hasta el momento los otros proyectos de vacunas se encontraban en tasas de efectividad mucho más bajas.

Lo interesante y alentador es que la propia Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA), consciente de la dificultad de desarrollo de la vacuna, había colocado el umbral necesario para dar su autorización solo en el 50% y la de Pfizer llegó hasta el 90%.

“Me complace compartir que Pfizer y nuestro colaborador BioNTech, anunciaron resultados positivos de eficacia de nuestro estudio de fase 3, etapa intermedia de nuestra posible vacuna Covid-19”, expresó Albert Borlua.

Añadió que se ha descubierto que la vacuna candidata es efectiva en más del 90% a la hora de prevenir la Covid-19 en participantes sin evidencia de infección previa por SARS-CoV-2 en el primer análisis de eficacia provisional.

Bourla, licenciado en Veterinaria por la Universidad de Aristóteles ha trabajado más de 25 años en Pfizer, y ha ocupado varios puestos globales de alto nivel.

Así, antes de tomar las riendas como CEO en enero de 2019, desempeñó desde 2018 las tareas de director de operaciones.

A lo largo de su carrera, el veterinario ha tenido cargos íntimamente relacionados con el desarrollo de vacunas, pues entre febrero de 2016 y diciembre de 2017 ejerció de presidente del grupo de ‘Pfizer Innovative Health’ que comprendía algunas áreas comerciales, incluida la de vacunas.

Además, de enero de 2014 a enero de 2016, Bourla fue presidente del área de negocio global de vacunas, oncología y salud del consumidor de Pfizer, donde jugó un papel decisivo en la construcción de una posición sólida y competitiva en oncología y en la expansión del liderazgo de la empresa en vacunas.

El cerebro detrás de la vacuna de Pfizer

En este asombroso descubrimiento, nadie hablaba del cerebro detrás de la vacuna de Pfizer, Kathrin Jansen, quien habiendo sufrido infecciones de garganta en muchas ocasiones, se convirtió en una celebridad científica.

Kathrin Jansen: la mujer detrás de la vacuna de Pfizer contra la COVID-19 | Mujer México

Nacida en Alemania Oriental, huyó al Oeste con su familia, estudió microbiología e investigó ideas vanguardistas que chocaron con mucho escepticismo. Tras crear tres vacunas cruciales, ya nadie ahora pone en duda sus conocimientos.

Acostumbrada al perfil bajo, esta microbióloga de 62 años es, en realidad, una persona muy reconocida en el mundo científico, pues dirigió el desarrollo de dos de las vacunas best-sellers del mundo:
– la del virus del papiloma humano (VPH)
– y la del neumococo.
Ahora al frente de un equipo de 650 personas, concluyó con éxito la investigación y la creación de la vacuna contra el SARS-CoV-2.

Mikael Dolsten, titular de investigación y desarrollo en Pfizer, dijo que Jansen encarna la urgencia de la empresa por terminar con esta pandemia espantosa y en buena medida, se echó al hombro esa tarea. Mediante llamadas diarias desde su casa de Manhattan, con Dolsten y con el equipo de BioNTech -firma socia de Pfizer en la búsqueda de esta vacuna-, coordinó las pruebas de cuatro candidatas potenciales y llegó a competir cuerpo a cuerpo con el otro laboratorio que parecía avanzar más rápido, Moderna, pero que no logró los mismos resultados.

“Jansen no sacrificaría la calidad por la velocidad”, explicó William Gruber, un ejecutivo histórico del laboratorio que ahora buscará la aprobación de la vacuna. “Es una académica realmente intransigente en lo que respecta al desarrollo de vacunas”, la describió otro científico que la conoce.

William Gruber, M.D., FAAP, FIDSA | Pfizer

Aunque se juega un negocio anual multimillonario, Jansen mantuvo un dominio firme de la operación, consciente de que tardara lo que tardase sería un récord, pues ninguna vacuna se desarrolló antes en menos de cuatro años.

Jansen se concentró, como siempre, en los datos. “Ella es exactamente la persona a la que uno querría en ese puesto”, agregó Paul Offit, director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital de Niños de Filadelfia.

Jansen nació en Erfurt y durante toda su infancia sufrió repetidas infecciones de garganta que su padre, un ingeniero químico, solía tratar con antibióticos y codeína, siempre a mano en la casa. Ese problema podría haber sido el comienzo de su vocación.

Jansen estudió en la Universidad de Marburg y logró asistir a las clases de Rudolf Thauer, quien creó el Departamento de Microbiología.

Al terminar su tesis de doctorado, creía que había descubierto una nueva vía química en las bacterias. Hizo entonces un experimento final, y sus resultados se desmoronaron. Fue una lección valiosa para su futuro en el desarrollo de drogas, donde la tasa de fallo es del 90% de las medicinas que se prueban.

Tras un breve paso por la Universidad de Cornell y el Hospital General de Massachusetts, volvió a Europa para trabajar en el Instituto de Biología Molecular de Glaxo en Ginebra; allí conoció a Alan Shaw, quien pasó a Merck en los Estados Unidos y la invitó a trabajar en la división de vacunas de la empresa.

Asistió a la muerte de varios proyectos pero se enamoró de uno que todos sus colegas consideraban una locura: VPH, que a comienzos de la década de 1980 se identificó como causa del cáncer de útero, que tenía una alta mortalidad.

En la actualidad, Jansen es titular de la investigación en vacunas de Pfizer, trabaja en otros proyectos y la bomba mundial de la vacuna contra el SARS-CoV-2 y todos, son arduos.

Fuente: BM Editores con información de Animal’s Health, el Diario de la Sanidad Animal.