Argentina – Pareja de docentes implementó la agroecología como estilo de vida

9 mayo, 2021

Elaboran yogur, vinos, miel y tinturas madre, entre otros productos. Antonella y Alejandro llevan adelante un proyecto que busca el equilibrio de los ecosistemas sin el uso de agrotóxicos. También impulsan el respeto por los animales. “Tenemos un plantel pequeño de gallinas ponedoras basado en el respeto y bienestar animal” El emergente concepto de agroecología […]

Elaboran yogur, vinos, miel y tinturas madre, entre otros productos.

Antonella y Alejandro llevan adelante un proyecto que busca el equilibrio de los ecosistemas sin el uso de agrotóxicos. También impulsan el respeto por los animales.

Pareja de docentes implementó la agroecología como estilo de vida
“Tenemos un plantel pequeño de gallinas ponedoras basado en el respeto y bienestar animal”

El emergente concepto de agroecología o agricultura ecológica, que promueve la producción conservando los recursos naturales elementales de la producción de alimentos tales como el suelo, agua y biodiversidad, llegó a Capioví de la mano de Antonella Muller (26) y Alejandro Borgmann (39).

El emprendimiento ecológico los llevó a capacitarse para desarrollar la actividad de manera responsable y compartir con los demás. Ambos son docentes de agronomía y apasionados por la agricultura regenerativa.

Están juntos desde 2013 y a partir de 2017, tras llegar a una zona rural de Capioví, iniciaron el proyecto. (Capioví es un municipio argentino de la Provincia de Misiones, ubicado dentro del Departamento Libertador General San Martín. Se halla a una latitud de 26° 55′ Sur y a una longitud de 55° 04′ Oeste).

“Yo soy de la localidad de 25 de Mayo y Alejandro, de Capioví, somos unos apasionados por la naturaleza y cuando nos mudamos a una zona rural en 2017 comenzó a sobrevolar la idea de la Granja El Zorzal”, comentó la mujer.

En tanto el hombre dijo que ambos se capacitaron en agroecología, se especializaron en bioinsumos agrícolas y tienen diplomaturas en agricultura orgánica y regenerativa.

Tras llegar a su casa en Capioví empezaron a trabajar el suelo, plantaron árboles y fueron dando vida al lugar. “Estamos motivados por la necesidad de conectar con la naturaleza, no en el sentido romántico, sino con la firme idea de producir nuestros alimentos respetando, cuidando y promoviendo la regeneración de nuestro entorno comenzando desde el suelo”, destacó Antonella.

En tanto Alejandro dijo: “Comenzamos trabajando el suelo con mucho aporte de materia orgánica, plantando árboles para generar cortinas y hábitat para aves, frutales y huerta para el autoconsumo, de a poco fuimos transformado el espacio que durante años fue una ladera destinada a la producción de cultivos anuales muy erosionada y compactada”.

Además, señaló el docente que el hecho de formar parte del área de la educación en agronomía, los desafiaba constantemente a experimentar y buscar soluciones sostenibles en el desarrollo agrícola ganadero, en un contexto de pequeñas familias agricultoras.

Dentro de la función de compartir sus conocimientos, brindan capacitaciones en diferentes temáticas, relacionadas con la elaboración de abonos y biofertilizantes, agroecología, fermentos y otras temáticas relacionadas.

“Estas actividades nos llevaron a conocer personas interesadas por las mismas convicciones, con ellos intercambiamos conocimientos”, aseguró Antonella al tiempo que su esposo añadió: “La finalidad de los cursos es poder transmitir a otras personas que es posible cultivar y obtener alimentos sanos, además de no dañar el medioambiente”.

Asimismo, el amor por los animales también es tenido en cuenta. “Hoy tenemos un pequeño plantel de gallinas ponedoras, con acceso a pasturas y basado en el respeto y bienestar animal. Además contamos con aves de raza para contar con pollitos y codornices”, explicó él.

Y añadió: “De a poco incursionamos en elaboración de cosmética y productos de higiene personal natural, como jabones, pasta dental, perfumes, shampoo, cremas”.

En tanto, Antonella adelantó algunos proyectos que se avecinan: “Estamos terminando la construcción de un pequeño invernadero destinado al autoconsumo y valor agregado, también estamos por finalizar la construcción de una sala de industria, donde vamos a producir plantines hortícolas y medicinales en un pequeño invernáculo”.

Actualmente se encuentran elaborando fermentados como yogur, vinos, hidromiel, también tinturas madres con plantas medicinales y hacen envasados como pickles y mermeladas.

Antonella expresó que en cada acción tienen siempre presente el cuidado del medioambiente, el bienestar social y la salud: “Los seres humanos necesitamos acercarnos y conectarnos con la naturaleza, estar en armonía con todo lo vivo y verde, a su vez es necesario trabajar orgánicamente el suelo, para cultivar alimentos sanos y así tener un cuerpo y cerebro sano”.

La agroecología produce con saberes locales y se apoya en los ciclos de la naturaleza, no en las corporaciones. Así los agricultores pueden lograr mayor autonomía, estabilidad y al tiempo ampliar su margen de ganancia.

Además, se busca el equilibrio de los ecosistemas, posibilitando a los agricultores el control de las plagas y malas hierbas sin el uso de agrotóxicos y al mismo tiempo protege los suelos de la erosión, la contaminación y la acidificación.

Fuente: elterritorio.com.ar