Argentina – La avicultura vuela alto

6 julio, 2021

La avicultura vuela alto: sumando la carne de pollo y el huevo, es la proteína animal más consumida por los argentinos La producción avícola celebró su día este viernes con la imperiosa necesidad de superar dificultades, para aprovechar sus oportunidades de crecimiento. Un 2 de julio de 1857 llegaban a la Villa de San José […]

La avicultura vuela alto: sumando la carne de pollo y el huevo, es la proteína animal más consumida por los argentinos

La producción avícola celebró su día este viernes con la imperiosa necesidad de superar dificultades, para aprovechar sus oportunidades de crecimiento.

Un 2 de julio de 1857 llegaban a la Villa de San José sobre el Río Uruguay, la actual ciudad de San José, en el Departamento Colón, Entre Ríos, los primeros colonos suizos, franceses e italianos que se establecieron en esa provincia, por entonces gobernada por el general Justo José de Urquiza, quien fomentaba la colonización de la campaña entrerriana.

En homenaje a ellos, con quienes comenzó en el siglo XIX la cría de aves en forma organizada en la Argentina, cada 2 de julio se celebra el Día de la Avicultura Nacional. Y así lo hicieron este viernes los integrantes de esta cadena.

La actividad muestra actualmente dos realidades diferentes. La producción de industrial de huevos y pollos, y la avicultura alternativa (gallinas y pollos libres de jaula), un nicho de mercado particular, mucho más pequeño, pero que va ganando en espacio en el país, dada la demanda de un segmento de consumidores, de características aspiracionales y mayor poder adquisitivo.

La industria, representada por la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA), que reúne a los productores de huevos, y el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), que nuclea a los frigoríficos de carne de pollo, realizó un evento virtual titulado Avicultura Postpandemia.

Se destacó allí que la suma del consumo de carne de pollo y de huevos ha convertido a la producción avícola en la proteína animal más consumida en el país, con 68 kg por habitante por año, compuesto por 48,5 kg de pollo y 19,5kg de huevos (306 unidades), productos que llegan a todos los niveles sociales del país, por su calidad, su confiabilidad, poder nutritivo y precio accesible.

Argentina ocupa el 9° lugar en el mundo, como productor y exportador de carne de pollo, de las cuales produce 2,4 M de t anuales y exportó, en 2020, 250.000 t, habiendo podido vender al mundo 300.000 t.

A su vez, es el 5° consumidor mundial de huevos, con una producción de 885.000 toneladas para consumo, equivalentes a 14.060 M de unidades, que se desarrolla en 18 provincias.

Actualización imperiosa
Para Roberto Domenech, presidente de CEPA, durante el año y medio de pandemia. “se pudo mantener el abastecimiento fluido de la demanda y tuvimos que cuidar los costos que significaron la suba del maíz y la soja entre octubre de 2020 y febrero de 2021”.

En cuanto al desempeño de la actividad, en el primer semestre de 2021, respecto de igual período de 2020, señaló que “el consumo se mantiene en 48 kg por habitante y por año, con una caída de 3% en unidades producidas, y con una merma muy importante en las exportaciones, en los primeros 5 meses del año: 20% en facturación y 15% en volumen”.

Sobre la perspectiva para los próximos meses de 2021, destacó que “el mercado interno está abastecido y sin sobreoferta. Deberíamos estar tranquilos y esperar que se descomprima la apertura de los comercios y de la gastronomía”.

Sobre el mercado externo, precisó que “actualmente el mundo empieza a moverse. El verano del hemisferio norte más la vacunación, con cierta descompresión del Covid-19, marcan cierto interés y consultas sobre nuestros productos. Pero necesitamos que los grandes jugadores del mundo, EE. UU y Brasil dejen de vender su producción a precios irrisorios, para no perder mercado, como viene sucediendo en la pandemia. Igualmente esperamos un segundo semestre mejor para la exportación”, señaló, un renglón en el que el país mantiene activos 75 mercados.

En otro orden, Domenech destacó que “venimos muy atrasados en los últimos 5 años con las inversiones. Sobre todo, con la construcción de galpones, porque muchos de los actuales no ofrecen ya resultados productivos, teniendo que reconvertirlos en túneles galpones automatizados, que permiten bajar la conversión de alimento por kg de pollo producido en más de 10% y que en la Argentina solo llegan a 15% de la superficie destinada a la producción de pollos)”.

Roberto Domenech, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA).Para concretar estas inversiones se necesitan créditos de 8 a 10 años con tasas razonables. “Y esto tiene que producirse dentro del mercado. No podemos estar pendientes de inversiones extranjeras. Son decisiones de inversión que hay que tomar en el actual nivel de incertidumbre, pero que deben hacerse. El árbol no nos está dejando de ver al bosque”, enfatizó.

Más allá de los nuevos galpones, el atraso en la incorporación de tecnología de punta para mantener competitiva a esta industria también incluye aspectos vinculados con genética, sanidad, alimentación, manejo y capacitación, así como procesamiento de aves, equipos de frío, recuperación de deshechos, tratamiento de efluentes y la incorporación de tecnología para generar energías renovables en granjas y frigoríficos.

La proteína animal más accesible
Por su parte, presidente de CAPIA reseño el desempeño de la producción de huevos durante la pandemia. Recordó que “el primer semestre 2020 fue muy bueno, con una producción de 7.500 M de unidades y que el segundo semestre 2020 fue de bueno a malo con una producción de 6.600 M”.

Este 2021, tuvo un primer semestre que “fue de malo a muy malo, con una producción de 6.400 M de unidades, con la variable que el maíz disponible pasó de $16.000 a $23.000 y la soja de $25.000 a $33.000, en un mercado interno -del que depende el 98% de la producción- deprimido, deteriorado, sin consumo y donde el 80% de la matriz productiva (granos, genética, medicamentos veterinarios, genética, nutrición y vitaminas), está dolarizada”.

En cuanto a exportación, también hubo una caída importante en los últimos años, con el agravante que en 2020 el volumen importado de huevo en polvo de Brasil equivalió al 35% del exportado. “Argentina, de 2007 a 2011, fue el primer proveedor de huevo en polvo de la UE. Llegamos a exportar 7,5% de la producción nacional y actualmente no llegamos a vender al exterior 2%, ya que dejamos de ser competitivos en dólares, quitaron los reintegros y hubo retenciones”, explicó el presidente de Capia.

Con la caída de las exportaciones, bajaron los valores en el mercado interno. “Se vendió y la gente se refugió en el huevo, porque hace varios años es la proteína animal más barata. Los huevos salieron el 8 de junio pasado del programa Precios Máximos, que había comenzado el 6 de marzo de 2020 y que tuvo solo un aumento autorizado de 5% en 15 meses. Eso nos complicó mucho porque incluyó todos nuestros productos, menos la caja de cartón de 6 unidades de huevo mediano, que quedó en el programa Precios Cuidados.

En cuanto a los pedidos que la actividad le hace al Gobierno, el presidente de Capia señaló, entre otros, la necesidad de bajar el IVA al huevo de 21% a 10,5%, lo que ayudará a transparentar el sector y lo pondrá en igualdad de condiciones con las otras proteínas de origen animal, así como de líneas de créditos para financiación de inversiones, que estén presentes en forma permanente y sean ágiles para su concreción.

También, fomentar las exportaciones de huevo procesado y subproductos (en forma líquida o en polvo), para generar valor agregado e ingresos de divisas, así como flexibilizar sus plazos de liquidación, lo que generará mayor competitividad.

E impulsar el asociativismo de productores para instalar, en distintos puntos del país, clústeres de clasificado y empaque para que los pequeños y medianos productores puedan competir internamente y en el exterior con sus productos, generando valor agregado y nuevos puestos de trabajo.

Avicultura alternativa

En los últimos años en la Argentina viene creciendo un nicho de mercado de producción de huevos y pollos libres de jaula a campo, con diversos sistemas de producción, que se está organizando a través del Grupo de Avicultura Alternativa (GAA).

Daniela Trevisi, Lic. en Producción Animal, docente de la Cátedra de Porcinotencia y Avicultura e Investigadora en Bienestar Animal en Aves de Postura, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), y coordinadora del GAA, cuenta que “estamos consolidando este grupo que comenzó con 30 integrantes de Córdoba y Santa Fe, en septiembre de 2020, como una red nacional que actualmente integran 536 personas en 22 provincias”. También participan la Secretaría de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, del Minagri, el programa Cambio Rural de Buenos Aires y La Pampa, y 5 agencias de extensión del INTA”, entre otras instituciones que suman 12 en total.

Daniela Trevisi, Lic. en Producción Animal, docente de la Cátedra de Porcinotencia y Avicultura e Investigadora en Bienestar Animal en Aves de Postura, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP).Todas ellas avalaron un proyecto presentado ante la UNMDP denominado Red de Plumas Construyendo la Avicultura Alternativa, aprobado por esa universidad, cuyo objetivo es consolidar la red surgida del GAA.

“Este proyecto que reúne a 36 integrantes entre profesionales, docentes, investigadores, técnicos, asesores y productores nace de la necesidad colectiva de compartir experiencias y saberes para construir la avicultura alternativa, desde distintas miradas”, explica Trevisi.

Los actores que la GAA representa y que el proyecto de la UNMDP busca relevar es un universo de pequeños productores donde 50% tiene entre 100 y 500 aves, más del 90% se dedica a la producción campera (aves con acceso a pastoreo) de carne o huevos, y solo un 10% produce en galpones tradicionales de pollos o de ponedoras a piso, sin salida al exterior. Son 145 establecimientos que reúnen 88.500 aves, entre pollos y ponedoras. El 70% de ellos produce huevos, 6%, pollo y 24% tiene sistemas mixtos.

“Este proyecto -que comenzó a funcionar en mayo pasado y tiene 18 meses de plazo para mostrar sus resultados- busca darle identidad a la avicultura alternativa, caracterizando a los productores, establecer un precio de referencia para los huevos alternativos, conocer qué canales de comercialización utilizan, a qué precios venden, y cuál es la situación de los productores con respecto a las habilitaciones, explica Trevisi”.

La gran mayoría de estos productores de huevos utiliza canales cortos de venta directa al consumidor o a locales (en menor medida), ya que al ser productores de baja escala es muy difícil tener un precio diferencial mayorista. Esta dificultad es mayor en el mercado del pollo campero, que también comercializa sus productos de manera similar a los huevos.

Fuente: www.clarin.com/rural/avicultura
Gastón Guido