América Latina – La producción animal como factor de resistencia antimicrobiana

13 octubre, 2021

La cría de animales, en particular aves de corral, peces y otras prácticas relacionadas con el uso de desechos animales como fertilizantes, son las actividades más frecuentemente identificadas en la literatura científica como contribuyentes a la resistencia antimicrobiana en América Latina, según una revisión reciente. El estudio, realizado a partir del concepto ‘Una Sola Salud’ […]

La cría de animales, en particular aves de corral, peces y otras prácticas relacionadas con el uso de desechos animales como fertilizantes, son las actividades más frecuentemente identificadas en la literatura científica como contribuyentes a la resistencia antimicrobiana en América Latina, según una revisión reciente.

El estudio, realizado a partir del concepto ‘Una Sola Salud’ –que propone que la salud humana, la salud ambiental y animal son interdependientes– incluyó 21 estudios realizados en 15 países de América Latina.

De esos estudios, más de la mitad encontró al agua como un factor que contribuye a la propagación de la resistencia antimicrobiana, mientras que diversos trabajos señalaron el papel de los alimentos de origen animal en la propagación de bacterias con resistencia antimicrobiana en la cadena alimentaria humana, y el uso inadecuado o no regulado de antimicrobianos veterinarios como impulsores de la problemática.

La falta de regulación de la salud pública y la falta de controles, en especial en las áreas rurales hace que sean importantes puntos potenciales para el desarrollo de la resistencia a los antimicrobianos.

En los grandes mercados de alimentos y animales, las aves de corral, pollitos, ganado, son criados con antibióticos, y estos productos llevan resistencia antimicrobiana a las comunidades y los alrededores comunales.

Asimismo, otros estudios encontraron que el terreno, las suelas de zapatos y/o las manos de los trabajadores también son factores de propagación de resistencia antimicrobiana, al igual que el uso de estiércol animal o humano reciclado o compostado como fertilizante, puede contener residuos de antibióticos o material genético resistente a antimicrobianos.

Ha habido informes de resistencia a los antimicrobianos en entornos rurales de América Latina anteriormente. Sin embargo, hay un escaso conocimiento claro sobre las fuentes, los impulsores y las vías de transmisión de la resistencia antimicrobiana.

Una información mejor y más detallada permitiría intervenciones más específicas y una mejor vigilancia para orientar esas intervenciones. Los diversos sectores deben comprender el problema multidimensional de la resistencia antimicrobiana, que representa una amenaza económica, para la salud humana y animal, que afectará los sistemas agrícolas y de salud y, por consiguiente, los estilos de vida, incluso de la generación actual.

Algunos estudiosos opinan que esta revisión ofrece una visión sesgada por las diferencias que hay entre países.

Además no es lo mismo en la producción bovina en feed lot que la extensiva o la lechería.

La región avanzó en la regulación de los antimicrobianos. Argentina fue uno de los primeros países en ese sentido; Brasil, ha seguido el mismo camino, y Paraguay y Chile también se están dirigiendo en la misma dirección.

El cambio en las prácticas sobre el uso de antibióticos está también impulsado por las exigencias de los consumidores de mercados internacionales, que quieren, en términos generales, consumir carnes de animales sin antimicrobianos, y todas las cadenas productivas tratan de adaptarse a esa situación.

En 2020, Argentina dispuso la prohibición para uso veterinario del antibiótico colistina, en línea con las recomendaciones de la Organización Mundial de Sanidad Animal, con el objetivo de conservar la eficacia de este medicamento en el tratamiento de infecciones bacterianas que afectan a humanos.

Tanto en Brasil como en Argentina, que son los productores más fuertes de aves y cerdos, hay un fuerte cambio hacia el no uso de antibióticos.