Pandemia y la economía del distanciamiento

22 diciembre, 2021

La primera gran pandemia del siglo XXI no solo representó grandes desafíos económicos y tecnólogos, sino que propulsó varias transformaciones sociales en la civilización humana que cambiaron para siempre las dinámicas socio culturales.  ¿La pandemia del Covid-19 cambió para siempre a la civilización humana? La pandemia del Covid19 afectó 180 países en menos de tres […]

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Maxime GsuoClhx MDE Unsplash.com

La primera gran pandemia del siglo XXI no solo representó grandes desafíos económicos y tecnólogos, sino que propulsó varias transformaciones sociales en la civilización humana que cambiaron para siempre las dinámicas socio culturales. 

¿La pandemia del Covid-19 cambió para siempre a la civilización humana?

La pandemia del Covid19 afectó 180 países en menos de tres meses, saturó el sistema sanitario alrededor del mundo, puso en jaque la economía global, generó cierres de fronteras en los cinco continentes, elevó el desempleo y la pobreza, afecto el 70% del tráfico aéreo mundial, se fracturó la cadena de producción, suministros, el fervor nacionalista resurgió y la desinformación se convirtió en una Infodemia.

Los análisis más recientes publicados por el Foro del Banco Mundial[1], advierten que la pandemia empujo a 88 millones de personas hacia la pobreza extrema, una cifra que podría alcanzar los 115 millones en los próximos meses, los cuales en su gran mayoría estarán localizados en Asia meridional, África subsahariana, centro y Suramérica.

Según la última edición del informe “La pobreza y la prosperidad compartida[2] la mayoría de estos nuevos pobres son personas que antes de la pandemia trabajaban en los servicios informales, como la construcción, la manufactura otros campos que se vieron afectados por las restricciones en la movilidad.

Deterioro y desgaste de la economía

Las restricciones en la movilidad, dispuestas para controlar la propagación del virus y aliviar así la presión sobre los sistemas de salud vulnerables y sobrecargados, han provocado un impacto gigante en el crecimiento y la sostenibilidad económica global.

El informe del Banco Mundial sobre perspectiva económicas globales, asegura que:

“La Pandemia desató una crisis mundial sin precedentes y una crisis sanitaria global, que además de generar un enorme costo humano, está llevando a la recesión mundial más profunda desde la Segunda Guerra Mundial. Se prevé que este año la economía mundial y los ingresos per cápita se contraerán y empujarán a millones de personas a la pobreza extrema”.[3]

El mismo informe sostiene que el confinamiento obligado y prolongado, al que estuvieron expuestas millones de personas, especialmente en 2020, desaceleró la producción en masa, ralentizó las economías, interrumpió la compleja red de transporte aérea global, paralizó el turismo, afectó el transporte marítimo y por consiguiente las cadenas de provisión de suministros, en un efecto que a simple vista, podría definirse como “desglobalización” acelerada, una perspectiva que si bien es notoria, no debemos perder de vista el contexto completo de la situación.

El Impacto en lo social

Pero sin duda uno de los mayores impactos de la Pandemia ocurrió en el plano de lo social, ocasionando que en cuestión de días que cientos de millones de personas alrededor del mundo cambiaran radicalmente su estilo de vida por cuenta de un confinamiento prolongado preventivo tendiente a reducir las tasas de contagio.

Bajo este escenario millones de personas encontraron en la tecnología y las comunicaciones digitales, la mejor estrategia para poder continuar con sus vidas cotidiana, incluso en los temas más relevantes como el trabajo, la educación, el entretenimiento y la salud.

La Pandemia de la soledad

Para la disruptiva académica española Milagros Pérez Oliva, el Covid es una pandemia que aceleró y catalizó una pandemia previa silenciosa: La Soledad, dando lugar a un nuevo tipo de economía: La Economía del Distanciamiento:

“Antes nos saludábamos con dos besos. Ahora no sabemos si darnos el puño, el codo o hacer una simple reverencia.

El covid está cambiando nuestra forma de relacionarnos. Pero no es solo el miedo al coronavirus el que nos hace tomar distancias. La pandemia ha acelerado una tendencia previa, espoleada por la automatización digital de muchos procesos cotidianos, que nos lleva a la llamada economía sin contacto, y de ella a la sociedad sin contacto, o al menos, con mucho menos contacto humano”.

Milagros Pérez Oliva – El País de España[4]

Conectados a las cosas y desconectados de las personas

En junio de 2020, Satya Nadella, un directivo de Microsoft, afirmó que menos de dos meses logró un salto en la digitalización que de otra forma hubiera ocurrido en cuestión de años:

“Por un parte se generalizó el teletrabajo, las clases y la mayor parte de las reuniones pasaron a ser telemáticas y el dinero se batió en retirada. Billetes y monedas fueron desplazados por las tarjetas y estas por Bizum y otros sistemas de pago sin ningún contacto, a través del móvil”. Satya Nadella en el País de España

Pero si bien la digitalización acelerada permitió que la vida pudiera continuar en medio de la coyuntura del confinamiento, también sirvió como catalizador para el creciente fenómeno de la soledad, es decir, que, si bien el uso de la tecnología ya venía materializando el distanciamiento físico entre las personas, el fenómeno de la pandemia potenció enormemente este fenómeno haciéndolo mucho mas visible y su impacto mayor.

Para la académica Milagros Pérez, algunas de estas formas de relación sin contacto han penetrado casi sin darnos cuenta:

“Cuando entras en una tienda y te recibe una dependienta casi te molesta.

La realidad es que preferimos deambular por las secciones, buscar la talla, probar las prendas, pasar por la caja automática y marcharnos sin hablar con nadie.

En muchos restaurantes, el código QR sustituye al camarero y pronto será un robot el que traerá el pedido.

La pandemia ha disparado el comercio online y no tardaremos mucho en recoger en taquillas habilitadas en los bajos de los edificios los pedidos que habremos hecho sin hablar con nadie”.

Milagros Pérez Oliva – El País de España[5]

Para el filósofo y ensayista surcoreano Byung-Chul Han, si bien es posible oír muchas cosas al tiempo, en paralelo los humanos,  perdemos cada vez más la capacidad de escuchar a otros y de atender su lenguaje y su sufrimiento.

De alguna manera, cada uno se queda a solas con su dolor y sus miedos:

“La voluntad política de configurar un espacio público, una comunidad de la escucha está menguando radicalmente. La interconexión digital favorece este proceso.  

Internet no se manifiesta hoy como un espacio de la acción común y comunicativa. Más bien se desintegra en espacios expositivos del yo.

Hoy, Internet no es otra cosa que una caja de resonancia del yo aislado.

Ningún anuncio escucha”. Byung-Chul Han

En Conclusión: 
La Pandemia del Covid19 produjo transformaciones sin precedentes en la sociedad contemporánea, acelerando de forma significativa muchos aspectos de la transformación digital, que si bien en gran medida han impacto de forma positiva, también representan grandes retos socio culturales.

Si bien los cambios tecnológicos son imparables, de acuerdo con la tesis propuesta por la académica Milgros Perez Oliva, es posible modular el ritmo y la dirección que toma la implementación tecnológica, de manera que la economía sin contacto no conduzca indefectiblemente a una sociedad del aislamiento.

[1] Informes del Foro del Banco Mundial sobre la Pandemia
[2]  Informes del Foro del Banco Mundial sobre la Pandemia y la pobreza compartida 2021
[3] Informe del Banco Mundial sobre perspectiva económicas globales
[4] Artículo periodístico especializado de Milagros Pérez Oliva en el diario el país de España
[5] Artículo periodístico especializado de Milagros Pérez Oliva en el diario el país de España
Fuente: andinalink.com
Por: Gabriel E. Levy B.
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