La carne de pollo es magra; el 70% de grasa se encuentra en su piel

26 enero, 2022

La carne de pollo es magra por excelencia, ya que el 70% de su contenido total de grasas se encuentra en la piel y en un panículo adiposo abdominal, todo ello fácilmente removible en forma manual desde antes de la cocción. El resultado es una carne con un contenido de grasas muy escaso. En promedio, […]

La carne de pollo, con bajo contenido de grasas, hace que la calidad de las mismas sea óptima.

La carne de pollo es magra por excelencia, ya que el 70% de su contenido total de grasas se encuentra en la piel y en un panículo adiposo abdominal, todo ello fácilmente removible en forma manual desde antes de la cocción.

El resultado es una carne con un contenido de grasas muy escaso. En promedio, una porción mediana de carne de pollo sin piel aporta apenas 5 gramos de grasas; y si se elige la pechuga, este aporte es menor aún, tan sólo 2 gramos, lo que equivale a cubrir apenas el 3% del requerimiento total de grasas diario para un adulto tipo.

La pata y el muslo, por su parte, tienen un contenido de grasas levemente mayor, aunque sigue siendo bajo: un muslo pequeño tiene no más de 8 gramos de grasas totales.

Un estudio elaborado por el Centro de Información Nutricional de la Carne de Pollo (CINCAP), arrojó que además del bajo contenido de grasas, la calidad de las mismas es óptima.

Las grasas insaturadas predominan por sobre las saturadas. Estas últimas representan apenas 1/3 del total de grasas de la carne de pollo.

Esto significa que, en promedio, una porción mediana cubre menos de la décima parte del total permitido de este tipo de grasas para una alimentación de 2000 kcal.

La carne de pollo es un alimento con bajo contenido de grasas y con predominio de grasas saludables, y es parte de una alimentación saludable.

El estudio también indica que diariamente es aceptable que las grasas aporten entre el 20 y el 35% de la energía diaria. Así, en una alimentación de 2000 kcal, esto equivale a consumir entre 44 y 78 gramos de grasa en total, diariamente.

En cuanto a las grasas saturadas, se recomienda que éstas no excedan el 10% de la energía diaria en las personas sanas (siguiendo el ejemplo anterior, esto sería consumir no más de 22 gramos por día), mientras que en las personas con ciertas condiciones de salud puede ser necesario bajar este consumo aún más, y reemplazarlo por grasas más saludables.

Redacción BM Editores