Colombia – Año de grandes retos para la avicultura

26 diciembre, 2022

Gonzalo Moreno Presidente ejecutivo de Fenavi El 2022 fue un año de grandes retos para el sector avícola. Si bien es cierto que se dio un crecimiento de 2,9%, solo se ha podido recuperar en parte el ritmo de producción que fue interrumpido especialmente por dos temas: la pandemia del covid-19 y los bloqueos de […]

Gonzalo Moreno Presidente ejecutivo de Fenavi

El 2022 fue un año de grandes retos para el sector avícola. Si bien es cierto que se dio un crecimiento de 2,9%, solo se ha podido recuperar en parte el ritmo de producción que fue interrumpido especialmente por dos temas: la pandemia del covid-19 y los bloqueos de vías.

Por renglones, la producción de pollo recuperó la tendencia que traía antes de la pandemia. El año 2022 cierra con una tasa de crecimiento de 7,3%, la más alta del último quinquenio, con un volumen de 1,8 millones de toneladas, más del doble de la producción de bovino y 3,6 veces la producción de porcino en el país El consumo per cápita de pollo colombiano en 2022 alcanzó los 36,3 kilos por habitante. Los colombianos consumieron 1,2 kilos más de producción nacional, comparado con las cifras del año pasado.

Por su parte, en el renglón de huevo, como bien se identificó en un estudio del Banco de la República, los bloqueos generaron un impacto sobre la producción que extendió su efecto hasta 2022, con un colateral inflacionario. En 2021 la inversión en activos biológicos (aves ponedoras) cayó en 9,4, razón por lo cual la producción en 2022 se redujo en 4,6%, a lo cual se le suma un efecto productividad por los bloqueos que amplió la reducción en la oferta a 8,5% aproximadamente. La producción pasó de 17.028 a 16.260 millones de huevos, de allí que el consumo per cápita bajó de 334 a 315 unidades al año, con una reducción de 19 unidades.

La buena noticia es que para el 2023 se espera recuperar el nivel de producción en huevo de 17.000 millones de unidades.

El costo de los insumos en el sector avícola de 2022 están concentrados en 80% en maíz amarillo y en fríjol soya, y estos tuvieron un incremento en dólares en 20,3% y 14,5% respectivamente. A ello se suma un impacto inflacionario reflejado en un aumento en el costo del alimento balanceado superior a 28,1%. En los dos últimos años las necesidades de capital para alcanzar la misma producción se han incrementado en más de 38%. Para dimensionar los efectos en el mercado.

En diciembre de 2019, el precio del maíz amarillo por tonelada fue de $700.000, hoy es 2,6 veces superior alcanzando el $1.800.000. El fríjol soya pasó de $1.749.00 a $3.167.000 en el mismo periodo de tiempo. Estos resultados terminaron impactando a los consumidores en la dinámica de precios, a noviembre en año corrido el IPC del pollo y el huevo fue de 15,4% y 30,8% respectivamente.

Los retos continuará en 2023. La avicultura en el mundo enfrenta la Influenza Aviar, una enfermedad de las aves, que si bien no presenta un riesgo para los humanos, genera unas altas mortalidades en las aves. En este momento, afecta a 46 países alcanzando más de 6.000 brotes y más de 100 millones de aves sacrificadas en el mundo, sólo en los Estados Unidos supera la cifra de 50 millones de aves. No obstante, en Colombia gracias al trabajo realizado por el ICA, el Ministerio de Agricultura, en colaboración con Fenavi en cabeza del Fondo Nacional Avícola (Fonav), el Plan de Contingencia para la atención de esta enfermedad ha logrado contener con éxito su propagación evitando que llegue a granjas comerciales.

El país se viene preparando desde hace más de una década para la presencia de influenza aviar, muestra de esto es que desde la promulgación de la ley 1255 de 2008 se declaró interés nacional y como prioridad sanitaria la creación de un programa que continúe preservando el estado sanitario del país libre de esta enfermedad, ya que solo se pierde si llega a granjas comerciales.

Igualmente, debemos continuar preparándonos para la creación de mecanismos que mitiguen el impacto para los productores en el caso de presentarse brotes.