Cómo gestionar la pelecha para mejorar la calidad del cascarón

4 enero, 2023

Javier Prieto Jiménez La pelecha es una práctica que permite obtener un segundo ciclo de producción; lo que nos asegura una mayor cantidad de huevos producidos por gallina, mejora la calidad del cascarón y la calidad interna del huevo. Durante la pelecha se interrumpe el mecanismo neuro-endocrino que regula la formación del huevo y la ovoposición, […]

Javier Prieto Jiménez

La pelecha es una práctica que permite obtener un segundo ciclo de producción; lo que nos asegura una mayor cantidad de huevos producidos por gallina, mejora la calidad del cascarón y la calidad interna del huevo.

Durante la pelecha se interrumpe el mecanismo neuro-endocrino que regula la formación del huevo y la ovoposición, se produce una caída de plumas y la producción de huevos se reinicia.

Este proceso se suele realizar en lotes sanos, de más de unas 85-90 semanas de edad, y que se encuentren, en porcentajes de producción menores al 75-80 %.


Pero: ¿Qué ocurre a nivel del hueso de una gallina y cómo podemos actuar para asegurarnos la máxima calidad ósea y de cascarón durante este proceso?

Como bien sabemos, las aves tienen tres tipos de huesos:

1. Estructurales o trabeculares, que están formados por trabéculas óseas internas mineralizadas, que permiten la sustentación del animal.

2. Medulares, que en hembras durante el pico de estrógenos comienzan a mineralizarse por dentro (sobre todo mediante depósitos de calcio, fósforo y magnesio en este orden).

3. Neumáticos, huecos y rellenos de aire que circula desde la cavidad nasal, lo que les confiere la ligereza a las aves y, en algunos casos les permite volar.


Hasta la semana 16 tendremos un desarrollo del hueso estructural, que finaliza con el inicio de la pubertad en la gallina y la producción de estrógenos.  
 

En cuánto comienzan a producirse estrógenos, el desarrollo del hueso estructural se detiene y comienza a desarrollarse el hueso medular.

Durante el pico de estrógenos, podemos decir que el hueso medular va alcanzando su máxima carga, ya que, en parte, de las reservas de este depende la calidad del cascarón, del 20 al 35% del aporte mineral del cascarón depende de esas reservas de calcio que se libera por las noches del hueso medular.

En ocasiones, este aporte de calcio es insuficiente, con lo que los animales deben de utilizar el hueso estructural, pero este hueso estructural no se repone, con lo que va desgastándose poco a poco. (Gráfica 2)
 

Si los animales no tuvieran un aporte mineral continuo, el hueso estructural se agotaría hasta niveles en los que no pudiera ejercer sus funciones de sustentación del animal, produciéndose la fatiga de las jaulas.

Por lo tanto, podemos decir, que el esqueleto de la gallina, y más en concreto el hueso estructural, se comporta como la batería de un celular, a medida que aumentamos las recargas, esa capacidad de “recarga” disminuye. Esto afectará a la calidad del cascarón, y si además sumamos que las gallinas van aumentando el tamaño del huevo conforme envejecen, añadimos un factor extra a esa necesidad de almacenaje de minerales. 

Es por ello que la calidad del cascarón se va deteriorando poco a poco, otro de los factores que interviene en gran medida es la capacidad disminuida de absorción de calcio de las gallinas a medida que envejecen por el desgaste de las microvellosidades intestinales.

Para volver a recuperar las capacidades de “carga” del hueso, necesitamos regenerar el hueso estructural, y la única manera de hacerlo es forzando una pelecha.

Durante la pelecha bajamos los niveles de estrógenos de la gallina, de modo que permitimos la regeneración del hueso estructural a costa del hueso medular (tabla 3).

Todos estos cambios requieren una mineralización rápida y efectiva que muchas veces no se puede conseguir mediante cambios en la fórmula del alimento, además, durante la pelecha los animales restringen su consumo de alimento, pero no se disminuye el consumo de agua, con lo cual una mineralización rápida y eficaz al inicio y salida de esta, es fundamental para obtener una buena calidad de hueso, tanto medular como estructural de forma rápida.